JARDÍN FENOMENOLOGICO - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
A- JARDÍN
Nos sumaremos a la invitación de Ábalos y Herreros de hacer en nuestras ciudades, con humildad, el trabajo del jardinero: preparar y fertilizar la tierra, esparcir semillas, realizar una generosa siembra para, quizás en un futuro no tan lejano, compartir con generaciones por nacer otro jardín arquitectónico y urbano de nueva habitabilidad.
Empecemos develando e inventariando de modo realista y desprejuiciado nuestros recursos y posibilidades. Debe ser un jardín viable en este clima político y con los exiguos cuidados que podremos brindarle dada nuestra economía y cultura. Tanto más real será nuestra ilusión cuanto más precisa, aguda e incisiva sea nuestra evaluación del suelo a sembrar, las especies a cultivar y la capacidad de “riego”, “poda” y atención.
Redescribamos pues nuestra actividad urbana, redefinamos espacios aptos para el cultivo arquitectónico en las posibilidades menores, busquemos el “aire en lugar inesperado”.
Existiría una posibilidad, acaso remota pero posibilidad al fin… y es que de eso trata la ilusión, de que germine una nueva habitabilidad latente y factible de ser explorada, explicitada y ensayada en los avatares de las ciudades otras. Una nueva habitabilidad que, ocupando los vacíos de control de los “dominadores” de la ciudad formal acabe por develar la corrupción y las estrategias de mercantilización del paisaje y la calidad de vida.
No se trata ya de una absurda e infantil negación del mercado como energía vital. Menos aún del no reconocimiento del capital y la negociación como principal aliado en la transformación del medio.
Hablamos de explorar otro modo de pensar y actuar. Evocamos la ilusión madura de una nueva habitabilidad, basada en un pensamiento, fresco; desnudamente pragmático y propositivo, conocedor y manipulador de las virtudes y miserias de la cultura arquitectónica y urbanística del siglo pasado. Una cultura asumida como ajena pero dotada de unas cuantas herramientas operativas eficientes para iniciar la siembra de una nueva habitabilidad.
Se trata de inventariar esas herramientas en el proceso de aprendizaje y a partir de ellas crear otras nuevas, mejores y más eficientes, que malgasten menos energía, que sepan leer bien los vientos, sus potenciales y sus límites. Usar y probar esas herramientas mientras se las inventa, de modo ingenuo y cínico, ambicioso y humilde a la vez.
B- FENOMENOLOGICO
Refiere aquí al concepto de Sloterdijk sobre la “teoría de la explicitación de lo implícito”:
“La fenomenología es la teoría que narra la explicitación de aquello que al comienzo sólo puede estar dado implícitamente. Aquí estar implícito quiere decir: presupuesto en estado no revelado, dejado en reposos cognitivo, exonerado de la presión de desarrollo y mención pormenorizada, dado en el modus de proximidad oscura, que no está todavía en la lengua, no interpelable en el instante próximo, no movilizado por el régimen discusivo y no instalado en un procedimiento. Volverse explicito significa al contrario: ser llevado por la corriente que fluye del trasfondo al primer plano, del leteo al claro del bosque del pliegue al despliegue”
Deseamos explorar una zona ambigua entre realidad e ilusión.
Para ser más precisos proponemos trabajar en la realidad de la ilusión y lo ilusorio, su implicancia decisiva en el momento de definir, describir y orientar “lo real” en determinado momento histórico. Nos interesa su capacidad provocadora y subversiva de “lo esperable”.